Visiones del Final

Pintura de Rubens, “El Prometeo capturado”, 1611 – 1612

Nada existe por azar, ni por la pura casualidad, nada existe de manera desconectada, independientemente, de un todo orgánico.
En cuanto una parte del organismo se vuelve inútil, o potencialmente dañina para el todo, el mismo todo tenderá a su desecho o depuración.

Nos reunimos en sociedad, cooperamos, colaboramos unos con otros, para sobrevivir, creamos un lenguaje, y damos forma a toda una colección de símbolos que necesitamos para construir los modelos que representarán al mundo y que habrán de brindarnos soluciones ante cada desafío que este este mundo hostil nos plantea constantemente.

Tendemos a la autosuficiencia, de a poco comenzamos a prescindir, o a creer que podemos prescindir, unos de otros, mientras nos desconectamos de la realidad al sumergirnos en el océano simbólico de nuestra creación, nos encontramos de repente rodeados nada más que por representaciones.
Casi sin darnos cuenta nos hemos vuelto inútiles para la supervivencia del todo.
Cada peligro superado, cada la efímera victoria conseguida sobre los desafíos que la naturaleza nos ha puesto por delante, nos ha servido tan solo para multiplicarnos más allá de toda previsión.

Ahora somos demasiados y actuamos de manera egoísta, por cuanto desconocemos la necesidad real y original de mantenernos como parte del todo universal. Nos ha cegado la ambición, la falta de un aporte físico y real al mundo, sumada a la conquista del lujo y la comodidad, ha destruido irremediablemente el equilibrio vital, nos acecha la obesidad, por un lado, el hambre por el otro, el cáncer hace estragos sin distinción de raza, tamaño ni color, y ante todo esto aún pretendemos no entender, no comprender, sus porqués, nos empecinamos así en sobrevivir a cualquier precio, aunque más no sea por, y exclusivamente para, continuar sobreviviendo.

Nos hemos convertido, en algún punto del desarrollo de la humanidad, en adictos consumidores de recursos, en seres decadentes que tan solo saben del abuso, del atropello, ante todo lo que se les ha puesto ante sus ojos, nos hemos convertido en seres enfermos que hace tiempo han terminado de aportar a la vida, haciendo de nosotros mismos una enfermedad que amenaza ahora al mundo natural, arrasamos con él, nuestro andar es devastador.

He aquí mi triste visión del fin, fin de la especie o fin al menos de una gran parte de ella.

Al volvernos inútiles nos reproducimos desmedidamente.
Abusamos de la vida.
Al volvernos destructivos encontramos la extinción.

Nada existe que no sea necesario para la supervivencia del todo orgánico, al convertirnos en inútiles consumidores de recursos, no sólo no hay razón para mantenernos vivos sino que hay motivo suficiente para justificar nuestra desaparición.

Evolucionar a un nuevo Ser, o a un renovado modo de Ser,
capaz de volver a encontrar el lugar que le corresponde en este mundo natural,
o bien encaminarse al fin,
a la desaparición definitiva.
He aquí la encrucijada en la que el hombre se ha encontrado
en su camino emancipador.

Es hoy la misma Virtud, arrancada de las manos de los dioses, la facultad fundamental para sobrevivir a las hostilidades del mundo, el fuego robado de los talleres de Hefesto, la inteligencia de la misma Atenea, que Prometeo, el misericordioso, ha puesto en manos del hombre, el más desprovisto e los animales, el más frágil, la misma Virtud no solo habrá sido una vez una ventaja en la carrera por la Vida, sino que resultará ella misma en la expulsión definitiva del hombre de esta tierra.

La naturaleza no ha sido descuidada, aquel Titán que supo amar al hombre, tal vez ha sido injustamente castigado, encadenado y aplastado, la sabiduría divina no ha caído fuera de control al encontrarse en las manos del más débil de los seres.
En apariencia, esta virtud se ha convertirse en un peligro que amenaza la Vida y el balance universal, pero debajo de esa imagen humana decadente, de divinidad auto proclamada, yace, orgánicamente indivisible, la fuerza que sostiene al mundo, la energía compensadora que impedirá la destrucción total.

Los dioses no tienen qué temer ante un ser humano engreído que ha abusado de su capacidad de conocer.

La perpetuación del equilibrio universal está garantizada.

Alejandro M.

Anuncios

Acerca de el Ale (αλιενάδος ανθρώπος)

Natural Born Dreamer. Ser vivo en constante aprendizaje del mundo, de la naturaleza, de la vida. «La conformidad no es propicia para la creación. Sólo la profunda incomodidad del alma es capaz de encender la llama apasionada de la inspiración.»
Esta entrada fue publicada en Conciencia, Conocimiento, El Ojo Poético, Filosofía y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Visiones del Final

  1. Zuri Aguirre dijo:

    “Tendemos a la autosuficiencia, de a poco comenzamos a prescindir, o a creer que podemos prescindir” wow… valoro aun más el comentario que acabas de hacer en mi post. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s